BOLETINES 06/10/07 – 35 FESTIVAL INTERNACIONAL CERVANTINO

Tanguetto

Palomas, acorrala al público con sus propios prejuicios

  • Se volverá a escenificar 6 y 7 de octubre, a las 18:00 horas, en el Teatro Cervantes de Guanajuato
  • Antonio Zúñiga, Teresa Rábago, Marie Triboulet y Edén Coronado, encarnan esta historia situada en San Luis Potosí

http://www.festivalcervantino.gob.mx/fic35/?q=node/50

Una historia incómoda, que acorrala desde el inicio al espectador provocando silencios y risas forzadas, es la que el grupo potosino El Rinoceronte Enamorado presentó este viernes, en el Teatro Cervantes de Guanajuato, donde la ambición por el poder y la insatisfacción que provoca la imposibilidad de un amor se conjugan para ofrecer una realidad muy cercana a la sociedad actual, en la que los discursos políticos y las buenas conciencias delimitan el proceder de hombres y mujeres.
 Palomas es el título de esta puesta en escena dirigida por Jesús Coronado, quien de manera tajante y provocadora —como suele ser su teatro— desnuda los subterfugios de un hombre maduro aparentemente justo y enérgico, así como los de una mujer que oculta su alma pretenciosa en una figura sumisa y enamorada.
 Escenificada durante el 35 Festival Internacional Cervantino, la obra narra la historia de dos hermanos nacidos en San Luis Potosí, quienes por prejuicios morales ocultaron su amor detrás de las paredes de su casa, convirtiendo una de las habitaciones en un cuartel de candentes batallas, donde él, un militar revolucionario acusado de insurrección en tiempos de Lázaro Cárdenas, no sólo combatía a sus demonios internos, también mantenía una lucha cuerpo a cuerpo con una aguerrida contrincante: su hermana, quien en medio de las vehementes contiendas solía someterlo bajo su ardiente e impositivo carácter.
 Como si fuera una proyección de viejas fotografías que reviven el olor y el color de los recuerdos ahí congelados, El Rinoceronte Enamorado alude a una realidad muy parecida a la actual, donde las buenas conciencias, los discursos políticos en pro de una sociedad igualitaria, las utopías| que se desprenden de la democracia, lo mismo que las pretensiones y deseos de poder de muchos, regían el proceder de hombres y mujeres como suelen hacerlo hoy en día.
 Desde el inició de la puesta en escena, los personajes encarnados por Antonio Zúñiga, Teresa Rábago, Marie Triboulet y Edén Coronado, apabullan al público con palabras e historias reales, pero contadas a puerta cerrada; los confinan en sus propios tabúes y convencionalismos provocando silencios y sonrisas forzadas.
 Así guiados por una periodista —interpretada por Marie Triboulet— que funge como hilo conductor de la historia, los espectadores conocieron a detalle este álbum fotográfico, sugerido por la iluminación y la escenografía de Angustias Lucio, quien apoyada en el diseño musical de Enrique Ballesté, configuró una serie de atmósferas que recreaban los juegos y canciones que niños de los 30 y principios de los 40 escuchaban en San Luis Potosí, así como las aventuras abordo de aviones y las relaciones fraternas y de poder de los personajes.
 Fueron aproximadamente siete fotografías escénicas, donde los recuerdos e historias íntimas de los personajes principales fueron desnudadas sin ningún disimulo, quizá una de las escenas más impactantes, ocurre cuando esta pretenciosa mujer proyecta sus anhelos de poder, y se pone los pantalones y las botas de militar, dejando ver verdaderas intenciones de dominar la voluntad y la razón de su hermano y de quien se deje.
 Sin nombres ni apellidos, pero si con la tajante cualidad del teatro para retratar y acorralar al ser humano con sus propios prejuicios, tabúes, miedos y demonios, el grupo potosino El Rinoceronte Enamorado construyó esta obra situada en 1938, para exhibir que las miserias y los demonios humanos son los mismos que dominaron la voluntad del hombre desde hace años, así como que la realidad del país es cíclica.
 Palomas, a cargo de El Rinoceronte Enamorado A. C., se volverá a escenificar 6 y 7 de octubre, a las 18:00 horas, en el Teatro Cervantes de Guanajuato, representando a San Luis Potosí, estado invitado de honor, del 35 Festival Internacional Cervantino.
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Lamentable que la ópera se tome como forma sedentaria de turismo

  • Crecen, así, los públicos incapaces de comprender la esencia y valor real de las puestas, aseguró Jonathan Miller, director escénico de Monteverdi L’Orfeo 400
  • Ofreció con Philip Pickett, director de New London Consort, una ponencia magistral sobre la historia del montaje, que se presentará este 6 de octubre en el Teatro Juárez

 http://www.festivalcervantino.gob.mx/fic35/?q=node/76

Un montaje centrado en la irreversibilidad de la muerte y en resaltar los aspectos humanos, son las características de la producción que ofrecerá New London Consort como parte de las actividades del 35 Festival Internacional Cervantino. Lo anterior se desprende de la conferencia magistral L’Orfeo 400 de Monteverdi. Historia del montaje, que dictaron Philip Pickett, director musical de dicha agrupación británica de música antigua, y el director escénico de la puesta, Jonathan Miller, en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho, de la Universidad de Guanajuato, este 5 de octubre.
“La muerte es irreversible, vamos a perder seres queridos y nuestra partida es definitiva en este mundo, finalmente nuestro único trabajo es morir”, afirmó Miller, quien recordó que la obra le remite a un ensayo de Freud, donde sostiene que la melancolía y tristeza generada por la muerte de un ser querido es algo natural y sano, ya que evita caer en la locura.
Se trató más bien de una cálida e interesante charla -moderada por el maestro Gerardo Kleinburg- con la finalidad de compartir con los oyentes detalles de este montaje de L’Orfeo, obra compuesta por Claudio Monteverdi (1567-1641), inspirada en los versos de Alessandro Striggio, para los carnavales de Mantua, que se estrenó en la Academia degl’Invaghiti en febrero de 1607, y es considerada punta de lanza de la ópera.
Pickett recordó que a principios de la década de los 90, con motivo de la grabación que realizó New London Consort de L’Orfeo, para Decca, se dedicó a investigar a fondo la obra del creador italiano. “Encontré simbolismos, significados ocultos, creo que mi producción de Monteverdi es muy cercana a lo que pudo haber sido el original. Me siento feliz con lo que descubrí y me parece que las ideas son atinadas y siguen siendo significativas”, dijo, mencionando que se trata de una producción muy flexible que puede presentarse en distintos tipos de foro -incluso iglesias-.
 El director escénico manifestó que lidiar con trabajos del pasado conlleva complicaciones, pero en realidad no existen reglas estrictas a seguir, las cuales estipulen qué es correcto, pues la interpretación es una tarea influenciada por el entorno, y dicho lo anterior, compartieron ejemplos específicos de cómo adaptaron la partitura original.
 Según el mito, en el quinto acto, cuando Orfeo regresa del inframundo -tras perder para siempre a Eurídice-, realiza un paseo por las montañas durante varios años. En sus anotaciones, Monteverdi especificó que el personaje debía caminar de un lado a otro del escenario para expresar sufrimiento, ya que en esa época era común que los cantantes se quedaran estáticos.
 Pero Pickett explicó que, como este movimiento no sería significativo para una audiencia actual -acostumbrada a que los intérpretes se muevan constantemente-, Miller ideó que el protagonista debía permanecer todo el acto sentado al frente del escenario, abrazándose y meciéndose suavemente para mostrar desesperación, una reacción real que el director observó en sus primeros años como doctor, cuando informó al esposo de una paciente que su mujer acababa de morir.
 A pregunta expresa, Miller habló de los cantantes y directores de ópera, realizando una crítica a los que no se perturban con ideas nuevas y están estancados en el Parque Jurásico, “grandes dinosaurios tan carnívoros y famosos que asumen que saben lo que hacen porque les pagan mucho dinero”, con quienes es imposible trabajar ya que rechazan recomendaciones para cambiar su perfil interpretativo, dijo.
  Miller, quien ha dirigido puestas operísticas en las principales casas alrededor del mundo, entre ellas el Metropolitan Opera House y la Ópera Nacional de París, comentó que el trabajo del director consiste en “recordarle a los intérpretes cosas que ya sabían pero que habían olvidado, y hacer que olviden cosas que no deberían saber”. Culminó apuntando que los artistas valiosos expresan el sentimiento de lo humano, y reprochó que a la ópera se le tome como una forma sedentaria de turismo, pues con ello se contribuye a acrecentar públicos incapaces de comprender la esencia y el valor real de las puestas.
 New London Consort, ofrecerá Monteverdi L’Orfeo 400, con dirección musical de Philip Pickett, y la dirección escénica de Jonathan Miller, este sábado 6 de octubre, a las 21:00 horas, en el Teatro Juárez, dentro del 35 Festival Internacional Cervantino.

 

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