Mexicanos al Grito de Guerra…

Es fantástico oír el Himno Nacional Mexicano.

Desde pequeño me decía mi abuelo que a excepción de la Marsellesa, el Himno de Francia, nuestro cantar nacional era uno de los más hermosos que existen en el planeta. No lo dudo, escuchar en otro país, o en una competencia internacional o incluso en el cirre de las transmiciones de radio se te enchina la piel.

Ni qué decir en cada competencia deportiva donde de pie, uno puede cantar el himno a todo pulmón, con gran orgullo y con el honor de pertenecer a este país. En una ocasión, en la Sierra de Zongolica, en Veracruz, oí cantar nuestro himno en lengua Mexica, o azteca como decimos nosotros. ES impresionante cómo se me puso la piel, chinita chinita…

También he visto como han querido modificar la letra y las partituras, consecuencia obvia de nuestro vecino del norte en donde cada quien puede interpretar ese himno como se le venga en gana, en rap, blues, jazz, hip hop, balada… en fin, una mezcolansa que nosotros no haríamos ni nos gusta que lo intenten hacer.

Pero también hay cosas chuscas detrás de la interpretación del Himno. A Jorge “Coque” Muñiz, se le olvidó la letra en una pelea que dió Jorge “El Maromero” Páez 1989, al igual que le pasó a Edith Márquez en un partido de la NFL jugado en nuestro país, o a Tatiana, en una serie de automovilismo en su natal Monterrey, entre otros.

Hay una película que se llama Mexicanos al grito de guerra, en la que actúa Pedro Infante, entre otros, en la cual no me gusta la trama, pero se me hace muy significativa en cuanto el mensaje. Réntenla, por lo menos estoy seguro que se van a divertir.

Por mientras, aquí les dejo el Himno Nacional de México completo, y un enlace a wikipedia por si requieren o gustan conocer más sobre la historia de esta gran, gran melodía.

Tschüss

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Himno Nacional Méxicano

Coro

Mexicanos al grito de guerra

el acero aprestad y el bridón.

Y retiemble en sus centros la tierra,

al sonoro rugir del cañón.

Estrofa I

Ciña ¡oh Patria! tus sienes de oliva

de la paz el arcángel divino,

que en el cielo tu eterno destino

por el dedo de Dios se escribió.

Más si osare un extraño enemigo

profanar con su planta tu suelo,

piensa ¡oh Patria querida! que el cielo

un soldado en cada hijo te dio.

Estrofa II

En sangrientos combates los viste

por tu amor palpitando sus senos,

arrostrar la metralla serenos,

y la muerte o la gloria buscar.

Si el recuerdo de antiguas hazañas

de tus hijos inflama la mente,

los recuerdos del triunfo tu frente,

volverán inmortales a ornar.

Estrofa III

Como al golpe del rayo la encina,

se derrumba hasta el hondo torrente,

la discordia vencida, impotente,

a los pies del arcángel cayó.

Ya no más, de tus hijos la sangre,

se derrame en contienda de hermanos;

sólo encuentre el acero en sus manos

quien tu nombre sagrado insultó.

Estrofa IV

Del guerrero inmortal de Zempoala

te defiende la espada terrible,

y sostiene su brazo invencible,

tu sagrado pendón tricolor.

Él será del feliz mexicano

en la paz y en la guerra el caudillo.

porque él supo sus armas de brillo

circundar en los campos de honor.

Estrofa V

Guerra, guerra sin tregua al que intente

de la Patria manchar los blasones,

Guerra, guerra, los patrios pendones

en las olas de sangre empapad.

Guerra, guerra. En el monte, en el valle,

los cañones horrísonos truenen,

y los ecos sonoros resuenen

con la voces de ¡Unión! ¡Libertad!

Estrofa VI

Antes, Patria, que inermes tu hijos,

bajo el yugo su cuello dobleguen,

tus campiñas con sangre se rieguen,

sobre sangre se estampe su pie.

Y tus templos, palacios y torres

se derrumben con hórrido estruendo,

y sus ruinas existan diciendo:

De mil héroes la Patria aquí fue.

Estrofa VII

Si a la lid contra hueste enemiga,

nos convoca la trompa guerrera,

de Iturbide la sacra bandera,

mexicanos, valientes seguid.

Y a los fieles bridones les sirvan

las vencidas enseñas de alfombra;

los laureles del triunfo den sombra

a la frente del Bravo Adalid.

Estrofa VIII

Vuelva altivo a los patrios hogares,

el guerrero a cantar su victoria,

ostentando las palmas de gloria

que supiera en la lid conquistar.

Tornaránse sus lauros sangrientos

en guirnaldas de mirtos y rosas,

que el amor de las hijas y esposas,

también sabe a los bravos premiar.

Estrofa IX

Y el que al golpe de ardiente metralla,

de la Patria en las aras sucumba,

obtendrá en recompensa una tumba

donde brille, de gloria, la luz.

Y, de Iguala, la enseña querida

a su espada sangrienta enlazada,

de laurel inmortal coronada,

formará de su fosa una cruz.

Estrofa X

¡Patria, Patria! tus hijos te juran

exhalar en tus aras su aliento,

si el clarín, con su bélico acento,

los convoca a lidiar con valor.

¡Para ti las guirnaldas de oliva!

¡Un recuerdo para ellos de gloria!

¡Un laurel para ti de victoria!

¡Un sepulcro para ellos de honor!

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